Mantener el trabajo en una sola dirección, sin factores motivadores ni novedosos, puede bajar el rendimiento personal.
Griselda Roque, secretaria del Colegio Rivas explica que durante la semana su trabajo se resume en fichar exámenes, documentar expedientes de los alumnos y, ahora que terminaron las clases, revisar quienes tienen canceladas las cuotas, además debe estar pendiente de los archivos de aproximadamente 200 alumnos.
Situaciones como las de Roque, que se enfrentan diariamente a una labor lineal, llevan a la gente a caer en una rutina de trabajo hasta cierto punto agotadora debido a la forma de dirigir sus actividades laborales.
Lo peligroso de mantener el trabajo en una sola dirección, sin motivación ni algo nuevo, tienen consecuencia en el bajo rendimiento laboral.
La solución la fundamenta Sandra Barillas, coordinadora del programa de educación para la salud del Instituto Salvadoreño del Seguro Social de Atlacatl, quien comenta que una de las formas de salir adelante en este tipo de situaciones es cambiar el orden de trabajo diario. “Muchas personas están acostumbrada a iniciar sellando las facturas, archivando documentos y así laboran durante la semana”, dijo.
Otras forma de superar la rutina, dijo, es aprovechar los recesos para darse un esparcimiento, tomarse un café o entablar una plática con los compañero de trabajos. Eso si, que sean sólo unos 10 ó 15 minutos para relajarse.
La clave para evitar caer en la rutina, agregó Barrillas, es “la automotivación, no sólo para el trabajo del día sino también en lo personal, porque es lo que permite estar siempre mirando como hacer las cosas mejor y evitar el desgaste”.
Asimismo, dijo, que aunque parezca “chistoso” las personas están acostumbradas a circular por las mismas calles lo cual también conlleva a la rutina. Lo recomendable es que se alternen las calles que transitamos para llegar al trabajo.
Todo tipo de rutina transfiere cierto estrés en el entorno laboral, lo grave es que este es un problema creciente, inhabilitante y con un coste personal, social y económico muy importante.
Además provoca índices de ausentismo, baja productividad en la empresa, accidentes profesionales y escasa motivación en el trabajo, resumió la experta.
En general, el estrés, la presión excesiva y la adicción al trabajo son los principales fantasmas con los que deben convivir los ejecutivos y, en una primera mirada, no parece que tuvieran algo que ver con el aburrimiento.
Este factor psicosocial afecta tanto al jefe como al personal, lo cual provoca también una baja enel crecimiento de la empresa. La idea es que los empleados no caigan en la monotonía ni en formas mecánicas de hacer las cosas.
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